Hugo y Mati fueron a la Rodoviaria (previo a equivocarse de dirección en el subte; así es Sao Paulo) y partieron a Rio, seis horas sobre las ruedas de un micro. Y qué linda gente subió al micro, Retiro es Place Vendome. Con decirte que el cacheo contra armas, metales, elementos contundentes que tuvimos que pasar para subir al micro, más la posterior parada (a las 2 horas de viaje) por olores a marihuana dentro del autobús, fueron meros condimentos para que se imaginen por sí solos qué gente estaba arriba.
Un poco de siesta, un poco de música, un poco de falar con un argentino amerikoso que se iba a llorar la vida cuando desfilara en el carnaval de Rio, hicieron un viaje dentro de todo soportable.
Y llegamos otra vez, otro año…Nuevamente la Rodoviaria, el 409, Av. Branco, Pte. Vargas, Sao Clemente, Botafogo, Catete, Flamengo, Corcovado, Pao de Azucar, Olga, Pacheco de Leao, Jardín Botánico, Hipódromo, Lagoa, Lapa, Santa Teresa, Vista Chinessa, Horto, IMPA, y la lluvia, el jodido llanto del barba, cada vez más histerico.
Volvimos a la pizzería que nos había despedido un verano atrás, y estaba la misma chica que Hugo con tanto amor miraba en su excursión pasada, bajo los efectos de la depresión. Pero ya no la miraba tanto, tenía diez kilos bajo la piel.
Se vino la Portuguesa, bomba anímica para la barriga, los sucos y un personaje aficionado (como Sofovich) que nos tildó de caretas, nos ofreció merca, marihuana y otros estupefacientes.
Pero nuestra mente estaba en LAPA, ya estabamos ahí, estaba cerca y el sábado nos recibía con una bella noche...
Un poco de siesta, un poco de música, un poco de falar con un argentino amerikoso que se iba a llorar la vida cuando desfilara en el carnaval de Rio, hicieron un viaje dentro de todo soportable.
Y llegamos otra vez, otro año…Nuevamente la Rodoviaria, el 409, Av. Branco, Pte. Vargas, Sao Clemente, Botafogo, Catete, Flamengo, Corcovado, Pao de Azucar, Olga, Pacheco de Leao, Jardín Botánico, Hipódromo, Lagoa, Lapa, Santa Teresa, Vista Chinessa, Horto, IMPA, y la lluvia, el jodido llanto del barba, cada vez más histerico.
Volvimos a la pizzería que nos había despedido un verano atrás, y estaba la misma chica que Hugo con tanto amor miraba en su excursión pasada, bajo los efectos de la depresión. Pero ya no la miraba tanto, tenía diez kilos bajo la piel.
Se vino la Portuguesa, bomba anímica para la barriga, los sucos y un personaje aficionado (como Sofovich) que nos tildó de caretas, nos ofreció merca, marihuana y otros estupefacientes.
Pero nuestra mente estaba en LAPA, ya estabamos ahí, estaba cerca y el sábado nos recibía con una bella noche...
Sobre Rio, sobre Vinicius, sobre Tom, sobre Gabriela, Garota de Ipanema, sobre la Lagoa y sus 7 km madrugadores, sobre su belleza, su Barra, su Rocinha, su Club de los Democráticos, su Carnaval, sus maneras de delinquir. Con Rio hay un amor verdadero, ese que es el verdadero amar. Rio es una locura caprichosa. Y de ella sólo bebemos su belleza, es la resaca más maravillosa.
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